domingo, 25 de abril de 2010

ULTIMA NOCHE



El olor a fango
asciende tan rápido
por mi nariz
que mis pulmones se cierran.

Toso
y una nausea
se asoma.

Respiro
y trato de acostumbrarme
a la oscuridad
a la humedad
al aire tibio,
tan tibio
que casi hace volver
otra nausea.

Tiro de mi pierna derecha
y mi pie se despega del suelo
simulando una sorda explosión.

Al apoyarlo
un poco más adelante
el sustrato sisea viscoso.

Despegando un pie tras otro
tejo una cadena
de pasos burbujeantes,
deslizantes…

El suelo inseguro
acompaña mi caminar
con chasquidos y borboteos
que recuerdan
seres que se arrastran.

Aprieto los dientes
y me niego a dejarme llevar
por el pánico.

Es la última noche.

La última noche de miedo,
la última de mentiras,
de gritos,
de asco.

La última noche
que sabe a sangre,
que sueño con vértigo,
que siento el fuego,
que huele a azufre,
a ceniza,
a dolor…

Mi última noche oscura.

Mi última noche sola.

El filo del amanecer
corta la noche
como una cuchilla.

Y atravieso el cristal azul
de la mañana
mientras la noche
se desangra.


4 comentarios:

escuchando palabras dijo...

uh doloroso pero muy bueno, besos

Esmeralda Martí dijo...

... Pues menos mal que ya amaneció.
No conocía este poema y me parece sublime... El ir adentrándote en la noche, el liberarte de heridas, el afrontar la mañana con esperanza. Pre ci o so.
Besos

Jesús Sevillano dijo...

Como casi siempre verso corto, con ritmo de vértigo, doloroso, sentido, etc. pero precioso.
Un abrazo

Candi dijo...

Casi te quedas pegada,
pero sabes salir de todo
con fuerza y delicadeza.
Un beso.

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