domingo, 19 de abril de 2009




Paso la mano por el papel.

Lo toco,

lo acaricio,

lo huelo.

Siento su color.

Amarillo.

Levemente rugoso,

suave

y áspero a trozos.


Lo arrugo,

lo desarrugo.


Huele a tinta.

Lo extiendo

y vuelvo a acariciarlo.

Las arrugas,

casi aristas,

se elevan

y caen.


Rozo la hoja.

Cruje,

suspira,

susurra.

La arrugo

y la desarrugo

hasta que se vuelve blanda,

suave,

casi pastosa.


Huele a sudor,

a piel,

a tiempo.


Cabe en un puño

apretado,

todo el torrente de palabras

que jamás leeré.

5 comentarios:

Esmeralda Martí dijo...

En un puño cabe casi todo lo esencial...
Consejo: Vuelve a leerlo, seguro que no te gusta...jajaja

Candi dijo...

Qué alegría volver a leerte. Te prodigas demasiado poco, pero cuando lo haces, lo bordas.
Magnificas lo más cotidiano: esa hoja de papel escrita, en la que las palabras permanecen aunque la arrugues y desarrugues.
De tu mano salen, sin duda, lindas mariposas de colores que volarán por todos los mundos de la poesía.
Un poema escrito con la sensibilidad de los grandes.
Besos

jotaerre dijo...

TIENE MUCHO RITMO, ADEMÁS TE IMAGINO LEYENDO CON ESE LEER TAN PARTICULAR TUYO A BORBOTONES, ME GUSTA MUCHO SOBRE TODO EL FINAL PRECIOSO.

Jesús Sevillano dijo...

Mª Jesús, me quedo anonadado por lo fácil que te resulta transmitirnos con tan pocas palabras, lo que quieres, lo que sientes, en este caso ante una simple hoja de papel...
Te lo agradezco, pero a mí me has dejado sin palabras...
Jesús

gaia56 dijo...

Cabe en un puño apretado... ése recorrido hac emos más o menos para escribir un poema. Me gustó mucho la metáfora.
un beso

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