domingo, 8 de febrero de 2009

PRIMAVERA EN SEPTIEMBRE

Tarde húmeda.

Yo quería saber.

Tú querías saber.

Los dos queríamos conocer.

Y conocernos.

Y en el rincón del árbol,
mientras el duende vigilaba,
nos conocimos.

Nos exploramos.

Nos descubrimos.

En el rincón
húmedo y oscuro,
bajo el árbol
húmedo,
sobre la tierra
húmeda,
bajo un cielo húmedo,
a escondidas,

en voz baja,

sin hacer ruido,

sólo iluminados
por las sonrisas,

sólo guiados
por la curiosidad,

nos cogimos de la mano

y doblamos
la esquina de la inocencia.

1 comentarios:

Esmeralda Martí dijo...

Nunca se olvida el dia en que uno dobla la esquina de la inocencia. La curiosidad es innata al ser humano.

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