
La bóveda negra
se va salpicando
de blanco corrosivo.
Un incendio
en una esquina
se consume a sí mismo,
sin dejar escapar
ni una gota de luz.
Cuchillos en el cielo
perforan heridas heladas
por donde escapan las tinieblas.
Solo dos lágrimas
recuerdan
dónde estaba la luna.