miércoles, 14 de octubre de 2009



Es fresca
y amarga.

Empolvada
de luz verde
y veneno.

Resbala sobre la corteza rugosa
crujiendo,
y se sume
en el musgo húmedo.

Baila a la luz del sol
y se recorta
contra la luna.

Filtra los pensamientos,
contamina las miradas,
bajo ella
crecen hongos rojos
y amapolas
azules.

Huele a ocre,
sabe a noche,
araña los párpados
que se atreven a mirar
hacia arriba.

Convierte las gotas de rocío
en ácidas lágrimas
y los goterones de lluvia,
en sangre tóxica.

Crece en círculos
cada vez mayores
hacia la noche,
y se arrastra
hacia los pies.

Donde toca,
quema.

¡Cierra la Puerta del bosque!

Que no huya
la sombra del tejo.


4 comentarios:

Esmeralda Martí dijo...

Que no huya porque es necesaria su presencia: Esas ramas protectoras, poderosas, milenarias...los arrullos y secretos, el cobijo de las lágrimas y la lluvia.
Que no huya porque a ver dónde nos metemos....
Besos.

Jesús Sevillano dijo...

Filtra los pensamientos,
contamina las miradas,
bajo ella
crecen hongos rojos
y amapolas
azules.
¿Que pensamientos filtra? Los buenos...los malos...parece que los últimos porque contamina las miradas.!Qué miradas...!
Precioso, un abrazo
Jesús

Candi dijo...

Qué bonito poema.
Esa sombra que está ahí
que nos acompaña,
que se mete por cualquier resquicio.
Que baile con el sol
y se recorte con la luna.
Versos de poeta.
Abrazos

mariadolcas@hotmail.com dijo...

Antes de que cierre la puerta del bosque(precioso verso) he llegado a tiempo de dejar aquí mi señal de disfrute con tu poema.
Un beso de Loli
Para publicar comentario me parece que tengo que hacer un curso, pues no es tan sencillojajaja.
Te juro que soy incapaz de publicar comentario
¿será posible?

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